Ejercicio y lipoproteínas

Las enfermedades del corazón y la diabetes representan, en todo el mundo unas de las primeras causas de muerte, en México por ejemplo, se encuentran dentro de las primeras tres. Se ha demostrado que los malos hábitos y estilo de vida son las principales causas del aumento de estas patologías, así como la mala alimentación y la disminución del gasto calórico provocado por la falta de ejercicios, son las que más influyen en el deterioro de la salud. Por estas razones se recomienda el aumento de la actividad física y la práctica sistemática del ejercicio( 3 o mas veces por semana para reducir la aparición de enfermedades metabólicas y del corazón)como un factor protector contra la aparición de estas enfermedades, y además también para ayudar a su rehabilitación. Hay que tomar en cuenta que mientras más activa sea la persona, los efectos de entrenamiento son más moderados, es decir, si en personas sedentarias un programa de ejercicio físico llega a disminuir hasta 3 veces la mortalidad cardiovascular, en personas activas y muy activas entre un 25 y 80%.
En el presente estudio, se tomaron dos grupos de personas del sexo masculino, físicamente activas, entre ellos 8 entrenados y 8 atletas de alto rendimiento y se les determinó, el índice de masa corporal (IMC) , El consumo máximo de Oxígeno (VO2 MAX) y las concentraciones en plasma de colesterol total, colesterol en lipoproteínas de alta densidad (C-HDL) y colesterol en lipoproteínas de baja densidad (C-LDL) además de los Triacilgliceroles TAG.
Indicadores antropométricos asociados a morbilidad y mortalidad, modificables por el ejercicio
La obesidad se refiere al exceso de tejido adiposo en el organismo, y se encuentra altamente relacionado con la mortalidad y morbilidad en enfermedades cardiovasculares y diabetes. Se suele calcular con el IMC (PesoxEstatura²), y se dice que tanto las personas con bajo peso (IMC<20) como aquellas con obesidad severa (IMC>35) tienen los mas altos riesgos de mortalidad con respecto a los de IMC normales ( de 20 a 24.9). El IMC es solo una relación entre la talla y el peso, en el cual a mayor peso con respecto a la talla se dice que el individuo va adquiriendo sobrepeso. Esto no es siempre cierto, ya que en muchos casos la ganancia en peso es a favor de la masa muscular y no de la masa grasa. Por esta razón el IMC es un buen parámetro para determinar obesidad solo en personas sedentarias. Por todo esto, se recomiendan otros métodos mas confiables como por ejemplo los densitométricos, la medición del peso subacuático y la pletismografía, también existe otro de bajo costo y fácil aplicación que es la impedancia bioeléctrica y el método antropométrico.
En el estudio realizado se observaron semejanzas entre entrenados y no entrenados cuando se calculó el IMC, mas no se observaron estas semejanzas en el porcentaje de grasa corporal. Además el porcentaje de grasa corporal y no el IMC se correlacionó positivamente con los TAG en el plasma y negativamente con la C-HDL. Esto sugiere que en personas sin sobrepeso u obesidad, la grasa corporal puede ser mejor indicador para detectar dislipidemias que el IMC.
Cabe destacar que el tejido graso si bien es metabólicamente muy activo es el que menos contribuye al gasto calórico total. En condiciones de reposo el tejido muscular es 6 veces más activo que el tejido graso, mientras que en situaciones de ejercicio extremo aumenta hasta 120 veces. Trayendo como conclusión que el ejercicio físico además de favorecer el desarrollo de la masa muscular y evitar su pérdida por el sedentarismo, previene el aumento del tejido graso, disminuyendo así el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas ocasionadas por la obesidad.
INDICADORES LIPÍDICOS VÁLIDADOS COMO FRMMEMC Y MODIFICABLES POR EL EJERCICIO
De los lípidos del plasma, el C-HDL y los TAG son las moléculas más sensibles a cambiar su concentración por la actividad física. Se ha demostrado que en personas sedentarias con entrenamiento aeróbico de al menos 8 semanas disminuyen los TAG Y aumentan los valores de C-HDL. Actualmente se acepta que valores de C-HDL de 40mg/dL en hombres y de 50 mg/dL en mujeres, se asocian con el síndrome metabólico, caracterizado por obesidad, dislipidemia y diabetes prematura. Hay poca información acerca de sus modificaciones en poblaciones físicamente activas donde el nivel de actividad física es la variable que se modifica. En este sentido se observa que las personas no entrenadas presentaban valores considerados como factores de riesgo. Recordemos que las HDL favorecen el transporte reverso de colesterol.
El descenso de la concentración de HDL por el sedentarismo principalmente, se debe a que disminuye la actividad y la cantidad de la enzima lipasa de lipoproteínas o LLP/LPL, ya que aumenta la cantidad de la lipasa hepática de lipoproteínas LHL. Estos cambios favorecen tanto la disminución del colesterol como el aumento de los TAG en las HDL y su recaptura por el hepatocito. En cambio, el ejercicio promueve un resultado inverso, que aumente la actividad de la LLP y que disminuya la de la LHL, trayendo consigo el aumento de C-HDL. El C-HDL también aumenta por otra consecuencia que trae el ejercicio, que es la síntesis de la Apoproteína AI y formación de HDL Naciente, así como también el aumento de la actividad de la LCAT (proteína esterificadora de colesterol en las HDL “Lecitin Colesterol Acil Transferasa” )
En cuanto a los TAG su concentración en este estudio fue mayor en los no entrenados, aunque no fue algo estadísticamente significativo. Así mismo se observó una correlación positiva entre la concentración de TAG y el porcentaje de grasa corporal. El aumento de la LLP es la principal causa de la reducción de los TAG. Esta enzima es altamente sensible al ejercicio y basta una sesión de ejercicio con un gasto calórico de 500 Kcal para que se observe un aumento de su síntesis y transcripción. De esta manera también es sensible a la disminución de su concentración basal por el desentrenamiento, por ejemplo un desentrenamiento de 6.5 días aumenta un 29% los TAG.
En relación al C-LDL la concentración en plasma fue semejante en todas las poblaciones y estuvieron en los valores normales. En conclusión el C-HDL Y LOS TAG en plasma son sensibles a modificarse con el entrenamiento físico y sistemático, y se asocian a la composición de grasa corporal, por lo que en personas físicamente activas, podrían ser buenos indicadores para detectar en forma prematura el síndrome metabólico.
Indicadores de Acondicionamiento Físico asociados a FRMMEMC
Otro indicador importante de mortalidad y morbilidad y muy sensible a modificarse por el entrenamiento aeróbico es la capacidad oxidativa del organismo y en especial del músculo esquelético. Esta capacidad oxidativa total se conoce como consumo máximo de oxígeno o VO₂ max. Se considera que valores de VO₂ max por debajo del percentil 20 son indicadores de riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular y valores por encima del percentil 80 con buena condición aeróbica y cardiovascular se relacionan con disminución del riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular. Además el ejercicio aeróbico y el aumento de la VO₂ max, mejoran la calidad de vida en general y disminuyen la pérdida de funciones cognoscitivas en personas de la tercera edad. En este estudio se encontraron valores menores de VO₂ max en los sujetos no entrenados que en los entrenados. Además se observó una correlación positiva entre el VO₂ max con el C-HDL. Aunque se esperaba que en personas con VO₂ max las C-HDL fueran más altas, las concentraciones fueron menores a las esperadas.
TASA DE INTERCAMBIO RESPIRATORIO COMO INDICADOR DE ACONDICIONAMIENTO FÍSICO
La Tasa De Intercambio Respiratorio se determina mediante el análisis de los gases respiratorios, tanto en reposo como durante la realización de un ejercicio a intensidad fija, la ventaja que tiene es que esta puede utilizarse en condiciones de ejercicio submáximo, a diferencia del VO₂ max el cual era utilizado solo en condiciones de ejercicio máximo y no podía ser aplicado a sedentarios, ancianos, obesos o personas con padecimientos articulares, pulmonares o musculares. La TIR además brinda información acerca del sustrato energético, que la persona utiliza en una determinada intensidad de trabajo. La TIR se modifica por el ejercicio y por el entrenamiento físico. Las personas obesas y/o sedentarias presentan valores altos en la TIR y esto es indicativo de que oxidan más carbohidratos que lípidos a una determinada intensidad de trabajo. Mientras que las personas físicamente activas presentan valores más bajos en la TIR, y además en ellos el metabolismo oxidativo de lípidos es más eficiente. En este estudio los sujetos entrenados en relación con los no entrenados presentaron valores menores en la TIR. Así mismo esta TIR se correlacionó con el porcentaje de grasa corporal.